EXORCISMO DE PALABRAS
el 7 may En: Desde alla adentro - sin comentarios
Es bueno realizar un exorcismo de palabras. Saber que cuando se escribe se dibuja también un pensamiento o sentimiento que a su vez puede dejar de existir con solo dejar caer el dedo índice sobre el gatillo del teclado, representado en la figura más rectangular del lado derecho fácil de reconocer por tener dibujada una larga flecha apuntando en sentido contrario. Hace unos minutos me convertí en un asesino en serie; alcance a dejar sin vida a más de una veintena de estas. Lo hice porque cuando mi cerebro repasaba su creación, experimentaba una horrible sensación de arrepentimiento y vergüenza ante lo que allí estaba.
Posiblemente aquella máquina de construir sensaciones y pensamientos no encontró estético el uso y combinación de las letras funestas. Tal vez, en su dialogo interior, llego a la conclusión de que nada de lo escrito allí podía ser comprendido por otro. O quizás, admitió que todo lo plasmado no tenía importancia, era falso y además no llevaba consigo la dosis de trascendencia que obliga a las palabras a ser un registro autentico del tiempo presente. Si, es cierto, los verbos tienen tres tiempos; presente pasado y futuro. Sin embargo el hacedor de palabras ejecuta su acción en uno sólo: El hoy el ahora.
Con seguridad existirán más variables y acciones que argumenten el asesinato de letras. Cada uno tendrá sus razones, pero ellas también tienen las suyas para siempre estar presentes y ser capaces de exorcizar la existencia del hombre.

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